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21 de
julio de 2003
Diario
Oficial (Mexico)
Norma
Oficial Mexicana NOM-037-SSA2-2002, Para la prevención, tratamiento y control
de las dislipidemias.
Al margen un sello con el Escudo Nacional, que dice: Estados
Unidos Mexicanos.- Secretaría de Salud.
NORMA OFICIAL MEXICANA NOM-037-SSA2-2002, PARA LA
PREVENCION, TRATAMIENTO Y CONTROL DE LAS DISLIPIDEMIAS.
ROBERTO TAPIA CONYER,
Presidente del Comité Consultivo Nacional de Normalización de Prevención y
Control de Enfermedades, con fundamento en los artículos 39 de la Ley Orgánica
de la Administración Pública Federal; 4o. de la Ley Federal de Procedimiento
Administrativo; 3o. fracción XVI, 13 apartado A) fracción I, 133 fracción I, 158, 159, 160 y 161
de la Ley General de Salud; 38 fracción II,
40 fracciones III y XI, 41, 43 y 47 fracción IV de la Ley Federal sobre
Metrología y Normalización; 28 y 34 del Reglamento de la Ley Federal sobre
Metrología y Normalización, y 7 fracciones V, XVI y XIX, y 37 fracciones I y VI
del Reglamento Interior de la Secretaria de Salud y
CONSIDERANDO
Que con fecha 26 de octubre de 1999, en cumplimiento a lo
previsto en el artículo 46 fracción I de la Ley Federal sobre Metrología y
Normalización, el Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica presentó al
Comité Consultivo Nacional de Normalización de Prevención y Control de
Enfermedades, el anteproyecto de la Presente Norma Oficial Mexicana.
Que con fecha 24 de septiembre de 2001, en cumplimiento del
acuerdo del Comité y lo previsto en el artículo 47 fracción I de la Ley Federal
sobre Metrología y Normalización, se publicó en el Diario Oficial de la Federación el proyecto de Norma, a efecto de
que dentro de los siguientes sesenta días naturales posteriores a dicha
publicación, los interesados presentaran sus comentarios al Comité Consultivo
Nacional de Normalización de Prevención y Control de Enfermedades.
Que con fecha previa, fueron publicadas en el Diario Oficial de la Federación las
respuestas a los comentarios recibidos por el mencionado Comité, en los
términos del artículo 47 fracción III de la Ley Federal sobre Metrología y
Normalización.
Que en atención a las anteriores consideraciones, contando
con la aprobación del Comité Consultivo Nacional de Normalización de Prevención
y Control de Enfermedades se expide la siguiente:
Norma Oficial Mexicana NOM-037-SSA2-2002, Para la
prevención, tratamiento y control de las dislipidemias.
PREFACIO
En la elaboración de esta Norma Oficial Mexicana
participaron las unidades administrativas e instituciones siguientes:
SECRETARIA DE SALUD
Centro Nacional de Vigilancia
Epidemiológica
Dirección General Adjunta de
Epidemiología
Dirección General de Calidad y
Educación en Salud
Dirección General de Salud
Reproductiva
Dirección General de Promoción de la Salud
Dirección General de Comunicación Social
Hospital General de México
Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez
Instituto Nacional de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos
Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán
Secretariado del Consejo Nacional de Salud
SECRETARIAS DE SALUD DE
LOS ESTADOS DE: AGUASCALIENTES, BAJA CALIFORNIA, BAJA CALIFORNIA SUR, CAMPECHE,
COAHUILA, COLIMA, CHIAPAS, CHIHUAHUA, DISTRITO FEDERAL, DURANGO, GUANAJUATO,
GUERRERO, HIDALGO, JALISCO, MEXICO, MICHOACAN, MORELOS, NAYARIT, NUEVO LEON,
OAXACA, PUEBLA, QUERETARO, QUINTANA ROO, SAN LUIS POTOSI, SINALOA, SONORA,
TABASCO, TAMAULIPAS, TLAXCALA, VERACRUZ, YUCATAN Y ZACATECAS.
SECRETARIA DE LA DEFENSA
NACIONAL
Dirección General de Sanidad Militar
SECRETARIA DE MARINA
Dirección General de Sanidad Naval
SECRETARIA DE
COMUNICACIONES Y TRANSPORTES
Dirección General de Protección y Medicina Preventiva en el Transporte
INSTITUTO MEXICANO DEL
SEGURO SOCIAL
Coordinación de Salud Comunitaria
Coordinación de Salud Reproductiva
Coordinación de Salud en el Trabajo
Coordinación de Atención Médica
Coordinación de Planeación e Infraestructura Médica
Coordinación de Educación Médica
Coordinación de Investigación Médica
Coordinación de Prestaciones Económicas y Sociales
Coordinación General del Programa IMSS-Solidaridad
Coordinación de Investigación Médica
Hospital de Cardiología, CMN S-XXI
INSTITUTO DE SEGURIDAD Y
SERVICIOS SOCIALES DE LOS TRABAJADORES DEL ESTADO
PETROLEOS MEXICANOS
Gerencia de Servicios Médicos
SISTEMA NACIONAL PARA EL
DESARROLLO INTEGRAL DE LA FAMILIA
COMITE NACIONAL DE
ATENCION AL ENVEJECIMIENTO
UNIVERSIDAD NACIONAL
AUTONOMA DE MEXICO
Facultad de Medicina
INSTITUTO POLITECNICO
NACIONAL
Escuela Superior de Medicina
INSTITUTO NACIONAL DE
SALUD PUBLICA
ORGANIZACION PANAMERICANA DE LA SALUD
Programa de Enfermedades no Transmisibles y Promoción de la Salud
OPS/MEX
FEDERACION MEXICANA DE
DIABETES, A.C.
SOCIEDAD MEXICANA DE
NUTRICION Y ENDOCRINOLOGIA
ASOCIACION MEXICANA PARA
LA PREVENCION DE LA ATEROSCLEROSIS
COLEGIO MEXICANO DE
NUTRIOLOGOS
SOCIEDAD DE HIPERTENSION
ARTERIAL DE MEXICO
SOCIEDAD MEXICANA DE
CARDIOLOGIA
CONSEJO MEXICANO DE
CARDIOLOGIA
ASOCIACION DE MEDICINA
INTERNA DE MEXICO
FUNDACION MEXICANA PARA
LA SALUD
CENTRO DE ESTUDIOS EN DIABETES
INDICE
0 Introducción
1. Objetivo y campo de aplicación
2. Referencias
3. Definiciones
4. Abreviaturas
5. Clasificación
6. Prevención primaria
7. Detección, diagnóstico y seguimiento
8. Tratamiento
9. Aspectos diversos de las dislipidemias
10. Concordancia con normas internacionales y
mexicanas
11. Bibliografía
12. Observancia de la Norma
13. Vigencia de la Norma
14. Apéndices normativos
0.
Introducción
Durante
las últimas décadas, la mortalidad por enfermedades del corazón ha mostrado un
incremento constante, hasta llegar a constituirse en la primera causa de muerte
en México. Una situación similar ha ocurrido con la enfermedad cerebrovascular,
que ocupa el sexto lugar dentro de la mortalidad general.
Entre
las principales causas para el desarrollo de estas enfermedades se encuentra la
aterosclerosis. Alteración estrechamente asociada a las dislipidemias, cuyas
presentaciones clínicas pueden ser: hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia,
hipoalfalipoproteinemia e hiperlipidemia mixta.
Las
dislipidemias pueden obedecer a causas genéticas o primarias, o a causas
secundarias.
En
el caso particular de la hipercolesterolemia secundaria, se consideran como
causas: la diabetes, la obesidad, el hipotiroidismo y el síndrome nefrótico.
La
hipertrigliceridemia secundaria, puede tener como causa a: la diabetes, el
alcoholismo, la obesidad, el síndrome de resistencia a la insulina, la
insuficiencia renal, la ingesta elevada de azúcares refinadas, así como al uso
de beta-bloqueadores, diuréticos y corticosteroides anabólicos. También los
procedimientos de diálisis y hemodiálisis, pueden actuar como causa
desencadenante de esta dislipidemia.
Por
otra parte, con el tabaquismo, el ejercicio anaeróbico y el uso de
progestágenos y/o andrógenos, se puede presentar una disminución sérica de
C-HDL, lo cual implica un factor de riesgo cardiovascular.
En
la Encuesta Nacional de Enfermedades Crónicas (ENEC 1993, DGE/INNSZ) se
observó, entre la población general una prevalencia de hipercolesterolemia del
8.8%, y en la población adulta (20 a 69 años) del 11.2%, mientras que en el 20%
de esta población se encontró hipertrigliceridemia y el 36% presentó
concentraciones anormalmente bajas de C-HDL, todo lo cual representa un
importante riesgo de enfermedad cerebro y cardiovascular.
De
lo anterior se deriva la necesidad de sujetar a una norma, las acciones y
programas del Sector Salud, que permitan reducir la incidencia de las
dislipidemias entre la población en general, y lograr la adecuada prevención,
detección y control de quienes sufren estas alteraciones o de quienes presenten
el riesgo de desarrollarlas.
1.
Objetivo y campo de aplicación
1.1. Esta Norma Oficial Mexicana tiene por objeto
establecer los procedimientos y medidas necesarias para la prevención,
tratamiento y control de las dislipidemias, a fin de proteger a la población de
este importante factor de riesgo de enfermedad cardio y/o cerebrovascular,
además de brindar a los pacientes una adecuada atención médica.
1.2. Esta Norma Oficial Mexicana es de
observancia obligatoria en el territorio nacional para el personal de salud que
brinde atención médica a personas con dislipidemias o en riesgo de padecerlas,
en las instituciones públicas, sociales y privadas del Sistema Nacional de
Salud.
2.
Referencias.
Para
la correcta aplicación de esta Norma es conveniente consultar los siguientes
documentos:
2.1. NOM-015-SSA2-1994, para la
Prevención, Tratamiento y Control de la
Diabetes.
2.2. NOM-030-SSA2-1999, para la Prevención,
Tratamiento y Control de la Hipertensión Arterial.
2.3. NOM-174-SSA1-1998, para el Manejo
Integral de la Obesidad.
3.
Definiciones
Para
los fines de esta Norma se entiende por:
3.1. Aterosclerosis, a la variedad de
arteriosclerosis, en la que existe infiltración de la íntima con macrófagos
cargados de grasa, proliferación de células musculares con fibrosis y reducción
de la luz del vaso sanguíneo. Algunas placas pueden llegar a calcificarse.
Existe daño endotelial y predisposición para la formación de trombos.
3.2. Ayuno, a la abstinencia de ingesta
calórica, durante un lapso de 8 a 12 horas.
3.3. Colesterol, a la molécula esteroidea,
formada por cuatro anillos hidrocarbonados más una cadena alifática de ocho
átomos de carbono en el C-17 y un OH en el C-3 del anillo A. Aunque desde el
punto de vista químico es un alcohol, posee propiedades físicas semejantes a
las de un lípido.
3.3.1. LDL (Colesterol-LDL), son las
lipoproteínas de baja densidad, transportan el colesterol al endotelio arterial que con el tiempo
llega a obstruir el flujo sanguíneo. Los niveles altos de LDL están asociados a
problemas cardiovasculares.
3.3.2. HDL (Colesterol HDL), son las lipoproteínas
de alta densidad, participan en el transporte inverso del colesterol, es decir
de los tejidos hacia el hígado para su excreción o reciclaje. Los niveles altos
de HDL confieren una gran protección de problemas cardiovasculares al paciente.
3.4. Detección, a la búsqueda activa de
personas con dislipidemia no diagnosticada.
3.5. Diabetes, a la enfermedad sistémica,
crónico-degenerativa, de carácter heterogéneo, con grados variables de
predisposición hereditaria y con participación de diversos factores
ambientales, y que se caracteriza por hiperglucemia crónica debido a la
deficiencia en la producción o acción de insulina, lo que afecta al metabolismo
intermedio de los hidratos de carbono, proteínas y grasas.
3.6. Dieta, al conjunto de alimentos que se
consumen cada día.
3.7. Dislipidemias, a la alteración de la
concentración normal de los lípidos en la sangre.
3.8. Factor de riesgo, a la condición que
incrementa la probabilidad de desarrollar enfermedad o alteración de la salud.
3.9. Hipercolesterolemia familiar, a la
entidad en que la anormalidad principal es la elevación de C-LDL como
consecuencia de las mutaciones del gen del receptor LDL o de la apoB que lleva
un defecto de su catabolismo. Puede tener elevaciones discretas de VLDL y LDL,
existen dos formas las heterocigotas y homocigotas.
3.10. Hipercolesterolemia poligénica, a la
entidad en que las elevaciones del C-LDL son modestas (arriba de 160 mg/dl), y
característicamente no se presentan xantomas. El diagnóstico se establece
cuando el sujeto y por lo menos un familiar de primer grado tiene C-LDL por
arriba de 160 mg/dl.
3.11. Hipertrigliceridemia familiar, a la
entidad en que se tienen valores de triglicéridos mayores de 250 mg/dl, con
C-LDL normal o bajo. Los niveles de C-HDL están disminuidos, coexisten en
pacientes con diabetes tipo 2.
3.12. Hiperlipidemia familiar combinada, a la
entidad que se manifiesta con distintos fenotipos, se puede manifestar con
hipertensión, dislipidemia o hiperapobetalipoproteinemia, el diagnóstico se establece
al encontrar un patrón de lípidos cambiantes, por ejemplo: en una familia, a un
sujeto con hipertrigliceridemia, y otro con una mixta o con
hipercolesterolemia.
3.13. Hipolipemiantes, a los medicamentos que
reducen los niveles de los lípidos en la sangre.
3.14. Indice
de masa corporal (IMC) o Indice de Quetelet, al criterio diagnóstico que se
obtiene dividiendo el peso entre la talla al cuadrado.
3.15. Lípidos, a las moléculas orgánicas
insolubles en agua.
3.16. Menopausia prematura (falla ovárica
prematura), al cese espontáneo de la menstruación antes de los 40 años de edad.
3.17. Peso corporal, a la masa corporal
expresada en Kg y que de acuerdo con el IMC, se clasifica de la siguiente
manera: IMC >18 y <25, peso recomendable; IMC ³25 y <27, sobrepeso; IMC ³27, obesidad (kg/m2).
3.18. Resistencia a la insulina, a la
disminución de la acción de esta hormona en los tejidos muscular, hepático y
adiposo.
3.19. Triglicéridos, a las moléculas de
glicerol, esterficadas con tres ácidos grasos. Principal forma de
almacenamiento de energía en el organismo. También llamados triacilgliceroles.
3.20. Xantomas tendinosos, a los depósitos
lipídicos subcutáneos, en forma de protuberancias, localizados frecuentemente
en el tendón de aquiles o en los tendones de los músculos extensores de las
manos, asociados a elevación del colesterol sérico.
3.21. Xantomas eruptivos, a los depósitos
lipídicos subcutáneos, en sitios de presión, asociados a elevación de
triglicéridos.
3.22. Xantomas tuberosos, a los depósitos
lipídicos subcutáneos localizados en rodillas y codos, asociados a
disbetalipoproteinemia.
4.
Abreviaturas
4.1 C-HDL: Colesterol de lipoproteínas de alta
densidad
4.2C-LDL: Colesterol de lipoproteínas de baja
densidad
4.3 CT: Colesterol total
4.4 g: gramos
4.5 HAS: Hipertensión Arterial Sistémica
4.6 HMG-CoA: Hidroximetil-glutaril-coenzima A
4.7 IMC: Indice de Masa Corporal
4.8 kg/m2: Kilogramos entre metro cuadrado
4.9 LDL:
Lipoproteínas de baja densidad
4.10 Lp:
Lipoproteínas
4.11 mg/día:
Miligramos por día
4.12 mg/dl:
Miligramos por decilitro
4.13 ml/día:
Mililitros por día
4.14 NCEP: National Cholesterol Education
Program
4.15 TG: Triglicéridos
4.16 TSH: Hormona estimulante de la tiroides
4.17 VLDL: Lipoproteínas de muy baja densidad
5.
Clasificación
5.1. Los niveles de los lípidos se clasifican de acuerdo con su
concentración sanguínea por espectofotometría de la siguiente manera:
|
|
Recomendable |
Limítrofe |
Alto riesgo |
Muy alto riesgo |
|
CT |
<200 |
200-239 |
³240 |
------- |
|
C-LDL |
<130 |
130-159 |
³160 |
³190 |
|
TG |
<150 |
150-200 |
>200 |
>1000 |
|
C-HDL |
>35 |
------- |
<35 |
------- |
5.2. Clasificación diagnóstica de las
dislipidemias
5.2.1. Hipercolesterolemia: CT mayor de 200
mg/dl, TG menor a 200 mg/dl y C-LDL igual o mayor a 130 mg/dl.
5.2.1.1. Hipercolesterolemia leve: CT 200-239 mg/dl.
5.2.1.2. Hipercolesterolemia moderada: CT 240-300
mg/dl.
5.2.1.3. Hipercolesterolemia severa: CT mayor de 300
mg/dl.
5.2.2. Hipetrigliceridemia: TG mayor de 200 mg/dl,
CT menor de 200 mg/dl y C-LDL menor de 130 mg/dl.
5.2.3. Dislipidemia mixta o combinada: CT
mayor de 200 mg/dl, TG mayor de 200 mg/dl y C-LDL igual o mayor a 130 mg/dl.
5.2.4. Hipoalfalipoproteinemia: C-HDL menor de
35 mg/dl.
5.3. Los pacientes con hipercolesterolemia se
pueden clasificar en tres grupos, de acuerdo con la concentración de C-LDL y su
grado de riesgo de enfermedad cardio o cerebrovascular.
5.3.1. Con riesgo de enfermedad cardio o
cerebrovascular bajo: C-LDL menor de 130 mg/dl y C-HDL mayor de 35 mg/dl.
5.3.2. Con riesgo de enfermedad cardio o
cerebrovascular moderado: C-LDL entre 130 y 159 mg/dl,
C-HDL mayor de 35 mg/dl y algún factor de riesgo.
5.3.3. Con riesgo de enfermedad cardio o
cerebrovascular alto: C-LDL entre 130 y 159 mg/dl y dos o más factores de
riesgo, o C-LDL igual o mayor a 160 mg/dl, con o sin factores de riesgo, o
C-HDL menor de 35 mg/dl.
5.4. Código de Registro de las Dislipidemias
en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), décima revisión.
5.4.1. Trastornos del metabolismo de las
lipoproteínas y otras lipidemias, código E78
5.4.1.1. Hipercolesterolemia pura, código E78.0
5.4.1.2. Hipertrigliceridemia pura, código E78.1
5.4.1.3. Hiperlipidemia mixta, código E78.2
5.4.1.4. Hiperquilomicronemia, código E78.3
5.4.1.5. Otra hiperlipidemia, código E78.4
5.4.1.6. Hiperlipidemia no especificada, código
E78.5
5.4.1.7. Deficiencia de lipoproteínas, código E78.6
5.4.1.8. Otros trastornos del metabolismo de
las lipoproteínas, código E78.8
5.4.1.9. Trastornos del metabolismo de las
lipoproteínas, no especificado, código E78.9
6.
Prevención primaria
6.1. Las dislipidemias deberán prevenirse
mediante la recomendación de una alimentación idónea y actividad física
adecuada. A excepción de las de origen genético o primarias.
6.2. El control de las dislipidemias permitirá
a su vez el control de la aterosclerosis, lo cual sumado al control de otros
factores de riesgo, como la hipertensión arterial, la diabetes, el tabaquismo,
la obesidad y el sedentarismo, complementará las acciones de prevención de las
enfermedades cerebro y cardiovasculares.
6.3. La estrategia de prevención tendrá dos
objetivos, uno es la población en general y otro son los individuos con riesgo
de desarrollar dislipidemias, las acciones sobre uno y otro, no son mutuamente
excluyentes, sino que se complementan en su propósito final, que es el de lograr
ejercer un control en la población entera.
6.4. Las acciones de prevención, en la
población general, deben tener un enfoque primordialmente sanitarista, tal como
la promoción de estilos de vida saludables, lo cual disminuye el riesgo
absoluto.
6.5. Las acciones que se realicen sobre
individuos con alto riesgo de desarrollar dislipidemias, deben tener un enfoque
predominantemente clínico, aunque con poco impacto poblacional, para
proporcionar un gran beneficio individual, que disminuya el riesgo relativo.
6.6. El patrón de alimentación y la actividad
física que se deben recomendar, para evitar el desarrollo de dislipidemias son
los que a continuación se indican, o los mencionados en la Norma Oficial
Mexicana NOM-015-SSA2-1994, Para la Prevención, Tratamiento y Control de la
Diabetes.
6.7. Respecto al aporte calórico de los
nutrientes de los alimentos, se deberá recomendar lo siguiente: 25 a 35 por
ciento de las grasas, de las cuales no más del 10 por ciento corresponderá a las
saturadas; 50 a 60 por ciento de los carbohidratos complejos, ricos en fibras
solubles y no más del 20 por ciento de las proteínas. Se debe aconsejar
consumir menos de 300 mg de colesterol por día.
6.8. Respecto a la actividad física, en el
caso de los individuos con un tipo de vida sedentaria, se deberá recomendar la
práctica de ejercicios de tipo aeróbico de intensidad baja o moderada (caminar,
trotar, nadar, ciclismo) de duración igual o mayor a 30 minutos al menos cuatro
días de la semana, con incremento en su intensidad dependiendo del estado
físico y de la capacidad cardiovascular que tenga el sujeto al inicio del
programa de ejercicios.
6.9. Las acciones de promoción de la salud y
de prevención de las dislipidemias se orientarán principalmente al fomento de
estilos de vida saludables, además de integrarse a las estrategias y programas
para la prevención de las enfermedades del corazón, cerebrovasculares,
obesidad, diabetes, hipertensión arterial y otros padecimientos crónicos.
6.10. La población en general será informada a
través de los medios de comunicación social, acerca de los riesgos del
colesterol sérico elevado y de las medidas básicas para su control.
7.
Detección, diagnóstico y seguimiento
7.1. Detección.
7.1.1. La medición de lipoproteínas o perfil
de lípidos (CT, C-HDL y TG) en sangre, se realizará cada cinco años, a partir
de los 35 años de edad en sujetos sin factores de riesgo.
7.1.2. En sujetos con factores de riesgo o
antecedentes familiares de trastornos
de los lípidos, diabetes, hipertensión arterial o cardiopatía coronaria, se
realizará a partir de los 20 años de edad, y con una periodicidad anual o
bianual de acuerdo con el criterio del médico.
7.2. Evaluación diagnóstica.
7.2.1. Para el diagnóstico de alguna
dislipidemia se deberá considerar que cada tipo de dislipidemia se considera
como un síndrome, causado por una
variedad de etiologías, que se asocian a distintos factores de riesgo. El
riesgo de desarrollar una enfermedad cerebro o cardiovascular, debido a una
hipercolesterolemia por dieta, es significativamente menor, al causado por una
hipercolesterolemia debida a una hipercolesterolemia familiar o a una
hiperlipidemia familiar combinada.
7.2.2. Para establecer la clasificación y
gravedad de las dislipidemias se deberán considerar los criterios de
clasificación de los numerales 5.1 al 5.4.
7.2.3. Es necesario establecer un diagnóstico
etiológico al detectar la presencia de una dislipidemia. Esto es de particular
importancia, en pacientes con hipertrigliceridemia, debido a que sus posibles
etiologías pueden representar un riesgo cardiovascular alto, bajo o ausente.
7.2.4. La evaluación diagnóstica de un
paciente con dislipidemia deberá incluir una historia clínica completa,
búsqueda intencionada de factores de riesgo cardiovascular, evaluación de la
dieta, evaluación de la actividad física, exploración física completa, estudio
de la familia, medición de lípidos sanguíneos y exámenes de laboratorio
auxiliares.
7.2.4.1. Factores de riesgo.
7.2.4.1.1. Se considerarán como factores
personales de riesgo para desarrollar dislipidemias, a los siguientes:
obesidad, tabaquismo, sedentarismo, diabetes, hipertensión arterial, C-HDL
<35 mg/dl, hombres de 45 años de edad o más, mujeres de 55 años de edad y
más, menopausia prematura sin terapia sustitutiva de estrógenos, antecedentes
familiares de enfermedad prematura del corazón (infarto del miocardio o muerte
súbita del padre u otro familiar del
sexo masculino de primer grado, antes de los 55 años; muerte de la madre o un
familiar del sexo femenino de primer grado, antes de los 65 años de edad por
estas mismas causas), antecedentes familiares de pancreatitis y/o diabetes.
7.2.4.2. Evaluación de la dieta y de la
actividad física.
7.2.4.2.1. En todo paciente con sospecha o con
trastornos del metabolismo de los lípidos, se deberá realizar una evaluación de
la dieta y de la actividad física de acuerdo con los numerales 6.6, 6.7 y 6.8.
7.2.4.3. Exploración física.
7.2.4.3.1. La exploración física debe incluir
la búsqueda intencionada de: xantomas, soplos carotídeos, anormalidades en el
examen de fondo de ojo, distribución de grasa corporal, hipertensión arterial,
índice de masa corporal (IMC) y disminución en la intensidad de los pulsos
poplíteos, pedios y tibiales posteriores.
7.2.4.4. Estudio de la familia.
7.2.4.4.1. El estudio de la familia es
especialmente útil cuando se sospechan hiperlipidemias primarias, como la
hiperlipidemia familiar combinada. Se deben registrar los siguientes datos de
cada uno de los miembros de la familia: edad, presencia de complicaciones
vasculares, edad al momento de la aparición de estas últimas, presencia de
otros factores de riesgo cardiovascular y, en su caso, edad al momento de la
muerte, así como la causa de ésta.
7.2.4.5. Medición de lípidos séricos.
7.2.4.5.1. La medición en sangre de CT, TG y
C-HDL, deberá realizarse en una muestra tomada después de un ayuno de 8 a 12
horas.
7.2.4.5.2. Si se desea conocer sólo la
concentración sanguínea de CT y C-HDL, se puede tomar la muestra en cualquier
momento del día, ya que la concentración de estos lípidos en la sangre, no se
modifica significativamente después del consumo de alimentos.
7.2.4.5.3. No debe ser practicado en personas
que en las últimas seis semanas, hubiesen sufrido un evento de estrés físico.
Esto incluye, enfermedades intercurrentes agudas, embarazo, cirugía o pérdida
de peso. En caso de practicar la medición, los valores obtenidos, serán menores
a los que habitualmente tiene la persona.
7.2.4.5.4. En pacientes que hayan sufrido un
infarto del miocardio, la medición de lípidos séricos puede también realizarse,
incluso, durante las primeras veinticuatro horas siguientes al evento. Sí éstos
se encuentran anormalmente altos, se justifica el inicio del tratamiento, sin
la necesidad de esperar seis semanas para tomar una muestra realmente
representativa, ya que la concentración habitual de las lipoproteínas será aún
mayor en este tipo de personas.
7.2.4.5.5. Con el fin de disminuir la
variabilidad biológica en las mediciones, se recomienda que antes de tomar la
muestra, el sujeto en estudio permanezca cinco minutos sentado y con una
aplicación de torniquete menor a un minuto.
7.2.4.5.6. El laboratorio que analice las
muestras, debe contar con un programa de control de calidad interno y externo,
así como de procedimientos automatizados para la medición.
7.2.4.6. Exámenes de laboratorio auxiliares.
7.2.4.6.1. Se debe realizar la determinación de
glucosa, urea, creatinina y fosfatasa alcalina; un examen general de orina.
Cuando se sospeche de disfunción de la glándula tiroides se realizará un perfil
tiroideo que incluya la medición de TSH.
7.2.5. Diagnóstico diferencial.
7.2.5.1. Para un adecuado diagnóstico de las
dislipidemias, se deberán considerar las características clínicas de la
hipercolesterolemia, descritas a continuación:
7.2.5.1.1. La hipercolesterolemia debida a
aumento de C-HDL, generalmente se considera benigna, ya que esta anormalidad
protege contra la aparición de aterosclerosis. Algunas causas de la elevación
de estas lipoproteínas son: el empleo de estrógenos, el ejercicio aeróbico
regular y el consumo de pequeñas cantidades de alcohol (<10 ml/día) en
sujetos delgados.
7.2.5.1.2. La hipercolesterolemia debida a
incremento en C-LDL (>130 mg/dl), se asocia generalmente a aterosclerosis.
7.2.5.1.2.1. Hipercolesterolemias de origen
genético o primarias.
7.2.5.1.2.1.1. Hipercolesterolemia familiar,
tiene un patrón de herencia dominante, y una prevalencia en la población
general de 1:500, se caracteriza por niveles de CT mayores de 300 mg/dl, y
clínicamente por arco corneal y xantomas tendinosos.
7.2.5.1.2.1.2. Hipercolesterolemia poligénica,
también por defectos genéticos, se diagnostica cuando un sujeto y por lo menos
dos de sus familiares en primer grado tienen niveles de C-LDL >190 mg/dl con
ausencia de xantomas. Esta anormalidad se asocia a cardiopatía isquémica.
7.2.5.1.2.1.3. Hiperlipidemia familiar
combinada, es la dislipidemia familiar más frecuente. Se sospecha en individuos
con un patrón de lípidos sanguíneos cambiante, el diagnóstico se establece al
encontrar en una familia a un individuo con hipercolesterolemia, otro con
hiperlipidemia mixta y otro con hipertrigliceridemia. Para establecer un
diagnóstico, con certeza, se requiere el estudio de cuantos miembros de la
familia sea posible. La elevación de los triglicéridos es moderada. Se
caracteriza por la ausencia de xantomas, con un patrón de herencia autosómico
dominante e historia familiar de cardiopatía isquémica prematura.
7.2.5.1.2.2. Hipercolesterolemias de origen
secundario.
7.2.5.1.2.2.1. Son todas aquellas debidas a la
presencia de: diabetes tipo 1 descompensada, síndrome de resistencia a la
insulina, diuréticos, retinoides, corticosteroides, ciclosporina, esteroides
anabólicos, hipotiroidismo, síndrome nefrótico, colestasis, anorexia nerviosa y
consumo alto de grasas saturadas.
7.2.5.2. Para un adecuado diagnóstico de las
dislipidemias, se deberán considerar las características clínicas de la
hipertrigliceridemia, descritas a continuación:
7.2.5.2.1. Hipertrigliceridemia de origen
genético o primario.
7.2.5.2.1.1. Hipertrigliceridemia familiar, se
caracteriza por valores de TG >250 mg/dl, con C-LDL normal o bajo y C-HDL
disminuidos. Se acentúa cuando se asocia a obesidad, diabetes, alcoholismo y
uso de glucocorticoides. Es causa frecuente de pancreatitis y xantomas
eruptivos.
7.2.5.2.1.2. Disbetalipoproteinemia, su presentación
clínica más común es la hiperlipidemia mixta, se acompaña de xantomas tuberosos
y las elevaciones de TG y CT guardan una relación 1:1, generalmente se hace
manifiesta cuando existe un factor desencadenante, como diabetes, obesidad e
hipotiroidismo. Cursa con manifestaciones de coronariopatía y aterosclerosis
periférica.
7.2.5.2.1.3. Deficiencia familiar de lipasa
lipoproteica, estas alteraciones se manifiestan desde la infancia y aunque no
se asocian con cardiopatía isquémica, los cuadros de pancreatitis y los
xantomas eruptivos son característicos de la alteración.
7.2.5.2.2. Hipertrigliceridemia de origen
secundario.
7.2.5.2.2.1. La hipertrigliceridemia con
niveles de triglicéridos menores a 300 mg/dl, generalmente se considera como de
causa u origen secundario, y entre los factores causales se encuentra la
diabetes descompensada, la obesidad, el síndrome de resistencia a la insulina,
el alcoholismo, los diuréticos, los beta-bloqueadores, los corticosteroides,
los esteroides anabólicos, los estrógenos, la alimentación parenteral, la
insuficiencia renal, la hemodiálisis, la diálisis peritoneal, el consumo alto
de azúcares simples, las dietas vegetarianas, el embarazo, la bulimia, la
glucogénesis, la autoinmunidad y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida.
7.2.5.3. Para un adecuado diagnóstico de las
dislipidemias, se deberán considerar las características clínicas de la
dislipidemia mixta, descritas a continuación:
7.2.5.3.1. Se incluyen las dislipidemias con
concentraciones de CT y TG >200 mg/dl. Las causas primarias más frecuentes
son la hiperlipidemia familiar combinada y la disbetalipoproteinemia.
7.2.5.3.2. Las causas secundarias de las
dislipidemias mixtas son: la diabetes descompensada, la obesidad, el síndrome
de resistencia a la insulina, los diuréticos, los beta-bloqueadores, los
corticosteroides, los esteroides anabólicos, la alimentación parenteral, la
insuficiencia renal con albuminuria, la hemodiálisis, la diálisis peritoneal,
el consumo alto de azúcares simples y el embarazo.
7.2.5.4. Para un adecuado diagnóstico de las
dislipidemias, se deberán considerar las características clínicas de la
hipoalfalipoproteinemia, descritas a continuación:
7.2.5.4.1. Se incluyen las dislipidemias con
C-HDL <35 mg/dl, y al iniciar su estudio, la primera medida será medir la
concentración de TG, ya que existe una relación inversa entre estos dos
parámetros, y en sujetos con hipertrigliceridemia, al corregir los TG, se
normalizan las concentraciones de C-HDL.
7.2.5.4.2. Los casos de hipoalfalipoproteinemia,
con TG normales, son debidos en su gran mayoría a causas secundarias, como el
tabaquismo, la obesidad, el ejercicio anaeróbico, los andrógenos, los
corticoides, los beta-bloqueadores, los diuréticos, el estrés agudo, las
infecciones, la desnutrición, las neoplasias malignas diseminadas y las
hepatopatías.
7.3. Seguimiento.
7.3.1. Si el CT es <200 mg/dl, los TG
<150 mg/dl y el C-HDL >35 mg/dl, los individuos examinados recibirán
orientación acerca de la necesidad de mantener una alimentación saludable, de
realizar actividad física aeróbica y de evitar o reducir los factores de riesgo
cardiovascular. Repetir la medición de Lp en uno o dos años para aquellos
individuos con presencia de riesgo cardiovascular, y a los cinco años en
aquellos sujetos sin riesgo.
7.3.2. Si CT y TG son normales y C-HDL es
<35 mg/dl, independientemente de que exista o no otro factor de riesgo
cardiovascular se efectuará el cálculo de C-LDL mediante la fórmula referida en
el numeral 7.3.7.1. o en su caso la medición directa.
7.3.3. Si CT se halla entre 200 y 239 mg/dl,
TG normal y C-HDL >35 mg/dl, se proporcionará orientación sobre alimentación
saludable, actividad física y reducción de factores de riesgo cardiovascular,
además de realizar una nueva medición de Lp en uno o dos años.
7.3.4. Si CT se encuentra entre 200 y 239
mg/dl, TG normal, pero C-HDL es <35 mg/dl, se realizará cálculo o medición
de C-LDL.
7.3.5. Los individuos que, en la detección
inicial, hayan mostrado un CT >240 mg/dl, independientemente de los valores
de TG y C-HDL, deberán ser remitidos al estudio de C-LDL.
7.3.6. En el Apéndice Normativo A se muestra
el algoritmo de detección, diagnóstico y seguimiento de las dislipidemias.
7.3.7. El seguimiento subsecuente del
paciente, según niveles de C-LDL se
muestra en el Apéndice Normativo B.
7.3.7.1. El valor del C-LDL se calculará
mediante la fórmula de Friedewald:
C-LDL = CT – (C-HDL + TG/5)
7.3.7.2. Para el uso adecuado de esta fórmula
se requiere que los niveles de TG se encuentren por debajo de 400 mg/dl, si
éstos son superiores debe considerarse la medición directa de C-LDL.
7.3.7.3. Los pacientes con C-LDL <130
mg/dl, C-HDL >35 mg/dl y sin factores de riesgo coronario serán inducidos a
la modificación de la dieta y a la actividad física adecuada, además de ser
reevaluados a los cinco años.
7.3.7.4. Los pacientes con nivel de C-LDL limítrofe y no más de un factor de riesgo
recibirán educación sobre estilos de vida y serán evaluados en el plazo de un
año. Además del tratamiento y control específicos para el factor de riesgo
presente.
7.3.7.5. Los pacientes que muestren al menos
en dos ocasiones un nivel de C-LDL de alto riesgo (>160 mg/dl) o uno
limítrofe, y más de dos factores de riesgo, deberán ser examinados clínicamente
y recibirán indicaciones para modificar su dieta y su actividad física, además
de considerar en ellos el inicio de tratamiento farmacológico con
hipolipemiantes. Deberá implementarse además el tratamiento y control adecuados
para los factores de riesgo presentes.
7.3.8. En individuos con manifestaciones de
enfermedad del corazón o con alteraciones ateroscleróticas.
7.3.8.1. La detección de dislipidemias en
estos pacientes, se efectuará mediante la determinación de las lipoproteínas y
su seguimiento se realizará en función de los niveles de C-LDL.
7.3.8.2. El valor recomendable de C-LDL para
estos pacientes es de ≤100 mg/dl. En este caso, el paciente recibirá una
instrucción individualizada sobre dieta y actividad física. Anualmente será
sometido a un estudio de lipoproteínas.
7.3.8.3. Si el nivel de C-LDL es >100 mg/dl
se practicará una evaluación clínica detallada y se iniciará el tratamiento
nutricional o farmacológico (Apéndice Normativo C).
8.
Tratamiento
8.1. El esquema general para el tratamiento
nutricional y farmacológico de los pacientes con dislipidemias, se basará en la
presencia o ausencia de manifestaciones de enfermedad coronaria o alteración
aterosclerótica, teniendo como referencia los niveles de C-LDL durante el
proceso de detección, y con objetivo final de lograr la normalización del
perfil de lípidos.
8.2. Para iniciar un tratamiento específico
hacia alguna dislipidemia, es indispensable haber establecido el tratamiento y
control adecuados para reducir o eliminar los factores de riesgo presentes, así como cualquier otra causa
secundaria o haber identificado alguna causa primaria o genética.
8.3. Criterios para establecer un tratamiento.
8.3.1. Los criterios para iniciar el
tratamiento nutricional y sus metas, son los siguientes:
|
|
Nivel de C-LDL |
Meta del tratamiento |
|
Sin evidencia de enfermedad coronaria a) 1 factor de riesgo |
> 160 mg/dl |
< 160 mg/dl |
|
b) 2 o más factores de riesgo |
> 130 mg/dl |
< 130 mg/dl |
|
Con evidencia de enfermedad coronaria |
> 100 mg/dl |
≤ 100 mg/dl |
8.3.1.1. La meta de la terapia nutricional es
reducir los niveles de C-LDL, por debajo de los límites señalados como criterio
para iniciar la aplicación de este tipo de tratamiento.
8.3.2. Son candidatos para tratamiento
farmacológico, los pacientes con formas severas de hipercolesterolemia,
múltiples factores de riesgo cardiovascular, falta de cumplimiento de las metas
del tratamiento no farmacológico y aquellos casos en los que el médico así lo
juzgue pertinente, tales como: pacientes diabéticos o con antecedentes
familiares de enfermedad prematura del corazón.
8.3.2.1. Los criterios para iniciar la terapia
farmacológica y las metas del tratamiento, son los siguientes:
|
|
Nivel de C-LDL |
Meta del tratamiento |
|
Sin evidencia de enfermedad coronaria a) 1 factor de riesgo |
> 190 mg/dl |
< 160 mg/dl |
|
b) 2 o más factores de riesgo |
> 160 mg/dl |
< 130 mg/dl |
|
Con evidencia de enfermedad coronaria |
> 130 mg/dl |
< 100 mg/dl |
8.4. Tratamiento nutricional.
8.4.1. El objetivo general de la terapia
nutricional es reducir la ingestión de grasas saturadas y colesterol,
manteniendo a la vez una alimentación
balanceada.
8.4.2. En caso de que exista obesidad, es indispensable
lograr la reducción del peso corporal, tomando para tal efecto las
consideraciones establecidas en la Norma Oficial Mexicana NOM-174-SSA1-1998,
para el Manejo Integral de la Obesidad y en la Norma Oficial Mexicana
NOM-015-SSA2-1994, para la Prevención, Tratamiento y Control de la Diabetes.
8.4.3. El tratamiento nutricional se llevará a
cabo gradualmente, en dos etapas:
8.4.3.1. Etapa I del tratamiento nutricional.
8.4.3.1.1. En la Etapa I se aplicarán los
criterios nutricionales que se recomiendan para la población en general,
señalados en el numeral 6.7, y estará orientada a reducir el consumo de
alimentos ricos en grasas saturadas y colesterol.
8.4.3.1.2. Las grasas proporcionarán, preferentemente,
el 30% del total de las calorías de la dieta, y la relación entre grasas
saturadas, polinsaturadas y monoinsaturadas será de 1:1:1, es decir que cada
tipo de grasa contribuirá con el 10% de las calorías, procurando que el
colesterol de la dieta no exceda a los 300 mg/día.
8.4.3.1.3. La dieta deberá tener un contenido
en fibra, superior a los 30 g por día.
8.4.3.1.4. Después de iniciado el tratamiento,
se evaluará la adherencia al plan alimentario y se medirá el CT, C-HDL y TG al
mes y a los tres meses.
8.4.3.1.5. Los valores de CT podrán emplearse
para monitorear la reducción de C-LDL, evitando de esa manera la toma de sangre
en ayunas, para el cálculo de los niveles de C-LDL. Para tal efecto se asumirá
que los valores de CT de 240 y 200 mg/dl corresponderán aproximadamente a 160 y
a 130 mg/dl de C-LDL, respectivamente.
8.4.3.1.6. En aquellos pacientes en los que se
pretende reducir el nivel de C-LDL a <100 mg/dl, el uso de las equivalencias
mencionadas en el numeral anterior, es inadecuado.
8.4.3.1.7. Si no se logran las metas en la
Etapa I del tratamiento nutricional, el paciente deberá ser referido a personal
especializado en nutrición, ya sea para iniciar la Etapa II del tratamiento, o
bien para hacer otro intento con la Etapa I.
8.4.3.2. Etapa II del tratamiento nutricional.
8.4.3.2.1. Los pacientes con evidencias de
daño cardiaco o alguna otra enfermedad aterosclerótica iniciarán el tratamiento
nutricional directamente en la Etapa II.
8.4.3.2.2. En esta Etapa se deberá recomendar reducir
el consumo diario de colesterol a menos de 200 mg/día, y a menos del 7%, las
calorías provenientes de las grasas saturadas de los alimentos.
8.4.3.2.3. Esta Etapa del tratamiento requiere
asesoría por profesionales de la nutrición, a fin de lograr que el régimen
dietético de reducción de grasas, no provoque una dieta desbalanceada.
8.4.3.2.4. El seguimiento de estos pacientes
se podrá realizar tomando en cuenta exclusivamente los valores de CT, C-HDL y
TG, y a partir de ellos, estimar los valores del C-LDL.
8.4.3.2.5. En la Etapa II de la dieta, deberán
medirse también los niveles de CT y la adherencia al tratamiento nutricional a
las cuatro o seis semanas y a los tres meses de iniciado este tipo de
tratamiento. Si se logra la meta del CT, se medirán las Lp para calcular el
C-LDL y se confirmará que, efectivamente, así ha ocurrido.
8.4.3.2.6. A partir de ese momento el paciente
será ingresado a un programa de vigilancia a largo plazo, en el cual, durante
el primer año se le revisará trimestralmente y, después, dos veces por año. En
estas visitas, además de la medición del colesterol, se reforzarán las medidas
dietéticas y de actividad física.
8.4.3.2.7. Si el C-LDL continúa por arriba de
la meta, tras haber aplicado de manera intensiva las medidas nutricionales
durante un periodo no menor de seis meses, se evaluará la conveniencia de usar
recursos farmacológicos.
8.4.3.2.8. Se deberá recomendar un periodo de
prueba, para el tratamiento no farmacológico, de un año en sujetos sin
evidencia de enfermedad del corazón y de 3 a 6 meses en aquellos con evidencia
de enfermedad coronaria; el periodo de prueba puede reducirse, a criterio del
médico, por ejemplo: en pacientes con C-LDL
>220 mg/dl.
8.5. Tratamiento farmacológico
8.5.1. El tratamiento farmacológico no es
sustituto del nutricional ni del plan de actividad física; sino sólo una medida
complementaria. Al inicio, el paciente deberá ser adecuadamente informado
acerca de los posibles efectos colaterales y sobre la necesidad de hacer
cambios en su alimentación y en la actividad física.
8.5.2. El tratamiento farmacológico debe
posponerse en individuos jóvenes (<35 años de edad) y en mujeres
premenopáusicas sin otro factor de riesgo, que los niveles de C-LDL entre
140-190 mg/dl, intensificando las medidas no farmacológicas.
8.5.3. En individuos sin evidencia de daño
cardiovascular, puede indicarse el tratamiento farmacológico cuando a pesar del
tratamiento nutricional y de la actividad física, el nivel de C-LDL sea >190
mg/dl y exista un factor de riesgo, o bien en individuos con un nivel de C-LDL >160
mg/dl y dos o más factores de riesgo.
8.5.4. Las metas del tratamiento farmacológico
son las mismas que las del tratamiento nutricional: reducir el C-LDL a <160
mg/dl, o <130 mg/dl, respectivamente, en los dos casos que señala el inciso
anterior.
8.5.5. El médico valorará de manera
individualizada a los pacientes que, sin evidencias de daño cardiaco, no
cumplan los criterios para el tratamiento farmacológico pero que, después de un
plazo suficiente con dieta y actividad física adecuadas, no cumplan con las
metas fijadas.
8.5.6. Este grupo de pacientes se encuentra
formado por individuos con un nivel de C-LDL entre 160-190 mg/dl, sin
evidencias de daño cardiaco, o bien, pacientes con dos o más factores de riesgo
cardiovascular con niveles de C-LDL entre 130-160 mg/dl y con un régimen
dietético apropiado.
8.5.7. La meta del tratamiento farmacológico
de los pacientes con evidencias de daño cardiaco, consiste en reducir el C-LDL a
<100 mg/dl, en un plazo no mayor a tres meses.
8.5.8. Se deberá iniciar la terapia
farmacológica en los casos de pacientes con daño cardiaco o alguna alteración
aterosclerótica, si los niveles de C-LDL son >130 mg/dl después de
haber aplicado una terapia nutricional y de actividad física intensiva.
8.5.9. Si los mencionados pacientes tienen un
nivel de C-LDL entre 100 y 129 mg/dl, el médico tendrá que valorar la
aplicación de la terapia farmacológica.
8.5.10. La decisión de iniciar la terapia
farmacológica debe tomarse sobre la base de lo anteriormente mencionado, y a la
relación riesgo-beneficio, al costo y a la disponibilidad de los fármacos.
Existen varios medicamentos que reducen los lípidos sanguíneos, con diversos
costos y efectos colaterales, además de tener efectos específicos sobre las
fracciones lipídicas. Lo que permite individualizar los tratamientos y
dirigirlos hacia alguna dislipidemia específica.
8.5.11. Dentro de los fármacos reductores de
los lípidos séricos, se podrán recomendar los siguientes: los secuestradores de
ácidos biliares, el ácido nicotínico, los inhibidores de la reductasa de la
HMG-CoA, los derivados del ácido fíbrico y el probucol. La terapia de reemplazo
estrogénico, en mujeres postmenopáusicas, se califica como una terapia
complementaria en aquéllas con niveles elevados de C-LDL.
8.5.12. Los secuestradores de ácidos biliares
o resinas de intercambio iónico (colestiramina y colestipol), se aceptan como
eficaces y seguras. Se deberán recomendar para individuos con niveles
moderadamente elevados de C-LDL, pacientes sin daño cardiaco, personas jóvenes
y mujeres premenopáusicas. Sus efectos adversos son la mala absorción de otras
drogas y diversos efectos gastrointestinales. Su uso está contraindicado, en
personas con obstrucción biliar y disbetalipoproteinemia familiar.
8.5.13. El ácido nicotínico deberá
recomendarse para pacientes con hipercolesterolemia y bajos niveles de C-HDL o
bien cuando se presenta dislipidemia combinada (hipercolesterolemia e
hipertrigliceridemia). Para tal efecto, se deben tomar en cuenta los efectos
secundarios asociados a esta substancia, como lo son: la elevación de
transaminasas, del ácido úrico y de la glucosa. Deberá restringirse su uso en
pacientes diabéticos o en aquellos con alteración de la función hepática y con
úlcera gástrica sangrante.
8.5.14. Los inhibidores de reductasa de la
HMG-CoA (estatinas), debido a su efectividad para reducir el
C-LDL se deberán recomendar para todas las formas de hipercolesterolemia, incluso
las graves, y para lograr una reducción máxima de C-LDL, aun en pacientes con
daño cardiaco. Sus efectos adversos son la elevación de las transaminasas y la
miopatía. Se encuentran contraindicados en personas con enfermedad hepática
aguda o crónica, durante el embarazo y en casos de insuficiencia renal.
8.5.15. Los derivados del ácido fíbrico o
fibratos son muy efectivos para disminuir los triglicéridos, pero muestran
escasa eficacia para reducir los niveles de C-LDL. Se emplean para casos de
disbetalipoproteinemia y para hipertrigliceridemia asociada a diabetes. Sus
efectos adversos incluyen alteraciones gastrointestinales, favorecen la
aparición de cálculos biliares y potencian el efecto de los anticoagulantes. Su
uso debe evitarse en personas con insuficiencia hepática y renal, cirrosis
biliar primaria y colelitiasis previa.
8.5.15. Los derivados del ácido fíbrico o
fibratos son muy efectivos para disminuir los triglicéridos, pero muestran
escasa eficacia para reducir los niveles de C-LDL. En el caso de dislipidemias
mixtas se recomienda especialmente el ciprofibrato. Los fibratos se emplean
para casos de disbetalipoproteinemia y para hipertrigliceridemia asociada a
diabetes. Sus efectos adversos incluyen alteraciones gastrointestinales,
favorecen la aparición de cálculos biliares y potencian el efecto de los
anticoagulantes. Su uso debe evitarse en personas con insuficiencia hepática y
renal, cirrosis biliar primaria y colelitiasis previa.
8.5.16. El probucol tiene un efecto modesto en
la reducción de C-LDL, y no se considera de primera elección.
8.5.17. En mujeres posmenopáusicas con altos
niveles de C-LDL, cabe utilizar la terapia de reemplazo de estrógenos, pero
deben vigilarse los efectos secundarios y tomar precauciones por el aumento del
riesgo de cáncer de endometrio.
8.5.18. Después de iniciarse la terapia
farmacológica, se medirán los niveles de C-LDL, al mes y a los tres meses. Si
la respuesta es adecuada, los pacientes serán examinados cada cuatro meses, o
en los periodos que fije el médico para vigilar la efectividad y los efectos
secundarios de los fármacos.
8.5.19. En el caso de que no se logren las
metas del tratamiento con el fármaco inicial, se empleará otro fármaco, o una
combinación de dos de ellos, aunque en la mayoría de los casos el uso cuidadoso
de un fármaco resulta suficiente.
8.5.20. La combinación de dos fármacos se
aplicará sobre todo en formas severas de hipercolesterolemia o hiperlipidemia
combinada, vigilando el riesgo de miopatía en caso de combinar una estatina y el
ácido fíbrico.
8.5.21. Las dosis de los fármacos antes
señalados, se muestran en el Apéndice D.
8.6. Actividad física.
8.6.1. La actividad física, así como la
restricción en la ingesta calórica, son medidas terapéuticas importantes, sobre
todo en personas obesas. Todos los programas de ejercicio y/o actividad física
deberán adecuarse al grado de condición física, capacidad cardiovascular e
interés personal de los pacientes con dislipidemias.
8.6.2. Debe preferirse la actividad física de
tipo aeróbico, que estimule al sistema cardiovascular, como los señalados en el
numeral 6.8.
9.
Aspectos diversos de las dislipidemias
9.1. Menopausia y dislipidemia.
9.1.1. El cese de la función ovárica está asociado
con un aumento de la incidencia de cardiopatías, por lo que, la acción de los
estrógenos sobre los lípidos circulantes se considera como un efecto protector
contra esta enfermedad. Los estrógenos aumentan las concentraciones de C-HDL y disminuyen las de C-LDL, por lo
que las mujeres sin contraindicación a la terapia de reemplazo hormonal,
deberán recibir el beneficio de su acción protectora hacia las dislipidemias,
bajo la vigilancia médica de sus posibles efectos indeseables.
9.2. Hipertensión arterial asociada a
dislipidemia.
9.2.1. En pacientes con HAS y dislipidemia, se
enfatizará la aplicación estricta de las medidas no farmacológicas; y en la
prescripción de fármacos antihipertensivos, deberá vigilarse que no alteren los
lípidos.
9.2.2. Aunque las tiacidas y los
beta-bloqueadores pueden alterar el perfil de lípidos de algunos pacientes, no
deben descartarse completamente, debido a su seguridad, eficacia y costo.
9.2.3. El médico vigilará la interacción entre
los antihipertensivos y los fármacos reductores de colesterol.
9.3. Enfermedad renal asociada a dislipidemia.
9.3.1. En pacientes con insuficiencia renal
pueden utilizarse los hipolipemienates; sin embargo, sus dosis deben ser
ajustadas de acuerdo con el resultado de la depuración de creatinina, y el
seguimiento con medición de enzimas musculares, debe ser más frecuente.
9.4. Diabetes asociada a dislipidemia.
9.4.1. Las alteraciones lipoproteícas se
observan hasta en un 70% de los pacientes diabéticos y las dislipidemias que se
presentan con más frecuencia en los diabéticos son la hipertrigliceridemia y la
hipoalfalipoproteinemia, por lo tanto se debe mejorar el control glucémico,
recomendar la realización de actividad física regular, establecer medidas
dietéticas específicas y utilizar fármacos hipolipemiantes.
9.4.2. Los fibratos son los fármacos de
primera elección en el tratamiento de la hipertrigliceridemia en el diabético.
No modifican los niveles de glucosa y debido a su excreción predominantemente
renal, sus dosis deben reducirse en pacientes con nefropatía diabética.
9.4.3. Las estatinas son los fármacos de
primera elección en el tratamiento de la hipercolesterolemia en el diabético y
no modifican el control glucémico.
9.4.4. La colestiramina y el colestipol,
aunque reducen los niveles de CT y C-LDL, interfieren en la absorción de
algunos fármacos y provocan elevaciones en los niveles de TG.
10.
Concordancia con normas internacionales y mexicanas
10.1 Esta Norma es parcialmente equivalente a
las siguientes normas internacionales:
10.1.1
Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Cholesterol
in Adults. Summary of the Second Report of the National Cholesterol Education
Program (NCEP). NIH Publication No. 93-3096. 1993.
10.1.2 Hypertension
Control: Report of a WHO Expert Committee. Technical Report Series No. 862.
Geneva Switzerland 1996.
10.1.3
National Institute of Health. So You Have High Blood Cholesterol. US Dept of
Health and Human Service. NIH Publication No. 93-2922; 1993: 1-34.
10.1.4 OMS Prevención y lucha contra las
enfermedades cardiovasculares en la comunidad. Informe del un Comité de
Expertos de la OMS. Serie de Informes Técnicos 732. OMS, Ginebra, 1986.
10.1.5
WHO. Prevention of Diabetes Mellitus. WHO Technical Report Series. Geneva 1994.
10.2 La presente Norma es equivalente a
ninguna norma mexicana.
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12.
Observancia de la Norma
12.1. La vigilancia de la aplicación de esta
Norma corresponde a la Secretaría de Salud y a los Gobiernos de las Entidades
Federativas, en sus respectivos ámbitos de competencia.
13.
Vigencia de la Norma
13.1. Esta Norma entrará en vigor al día siguiente al de su publicación
en el Diario Oficial de la Federación. México, D.F., a 24 de enero de 2003.-
El Presidente del Comité Consultivo Nacional de Normalización de Prevención y
Control de Enfermedades, Roberto Tapia Conyer.- Rúbrica.
14.
Apéndices Normativos
Apéndice
normativo A

Detección y Seguimiento
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Apéndice
normativo B
Seguimiento de
dislipidemias en adultos sin evidencia de enfermedad coronaria según niveles de
C-LDL
Apéndice
Normativo C
Seguimiento
de dislipidemias en adultos
con evidencias de enfermedad coronaria

*El análisis de lipoproteínas
no deberá realizarse cuando el paciente se encuentre en fase de recuperación de
una enfermedad coronaria o de otra enfermedad, que pueda disminuir los niveles
habituales de C-LDL.
**
Si las dos primeras pruebas de C-LDL difieren más de 30 mg/dl, deberá realizase
una tercera prueba dentro de 1-8 semanas y utilizarse el valor promedio de las
tres pruebas.
Apéndice
Normativo D
Medicamento
para el tratamiento farmacológico de las dislipidemias
|
|
Dosis de inicio |
Rango de Dosis |
Presentación |
|
Acido nicotínico |
50 mg |
1-3 g |
100 y 500 mg |
|
Colestipol Colestiramina |
10 g 8 g |
20 g 16 g |
5 g 4 g |
|
Inhibidores de la
Reductasa de - Fluvastatina - Lovastatina - Pravastatina - Simvastatina - Atorvastatina - Cerivastatina |
20 mg 20 mg 10 mg 10 mg 0.2 mg |
20-80 mg 20-80 mg 20-80 mg 5-80 mg 10-80 mg 0.8 mg |
20 y 40 mg 20 mg 10 y 20 mg 5, 10, 20, 40 y
80 mg 10 y 20 mg 0.4 mg |
|
Probucol |
500 mg |
1 g |
500 mg |
|
Fibratos - Gemfibrozil - Ciprofibrato - Fenofibrato - Bezafibrato - Etofibrato - Clofibrato |
600 mg 100 mg 250 mg 200 mg 500 mg 500 mg |
1200 mg 100 mg 250 mg 400-600 mg 500 mg 500-2000 mg |
600 mg 100 mg 250 mg 200 y 400 mg 500 mg 500 mg |
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